Marzo 24, 2009.
No hay mejor acción humana, que la acción humana en conjunto y para un fin que le rebasa.
Cuando el hombre puede ir más allá de sus fronteras físicas y mentales, cuando supera su visión egocéntrica y puede ver al planeta Tierra como su casa compartida a la que todos tenemos derecho de disfrutar, pero también la obligación de cuidar. Cuando los idiomas, las razas, el color de las pieles, los géneros, las preferencias y todo lo que puede ser capaz de inventar para alejarse y distinguirse de sus hermanos, es olvidado para fincar su ilusión en un objetivo común; estoy seguro que cuando eso pasa, estamos dando un paso, tal vez pequeño pero un paso al fin, de regreso hacia el origen.
Un origen en el que había sólo un puñado de seres humanos juntos, dependientes unos de los otros y por ello, ligados en amor, en confianza, por intereses comunes, pero sabedores de su gran vulnerabilidad individual ante su entorno, entorno al que respetaban y admiraban sin comprenderlo.
Y tal vez, por qué no, volver al origen sea el camino de nuestra humanidad.
Ojalá que esfuerzos magníficos como éste, magníficos no por el alcance sino por la consciencia que subyace, sea algo así como "UN BORRÓN Y CUENTA NUEVA".

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